lunes, 30 de agosto de 2010

Colección de la Revista de la Sociedad de Ética en Medicina





















Colección de la Revista de la Sociedad de Ética en Medicina

viernes, 26 de febrero de 2010

Revista de la Sociedad de Ética en Medicina No. 1




REVISTA DE LA
SOCIEDAD DE ETICA EN MEDICINA

Organo oficial de la Sociedad de Etica en Medicina (SEM)
Sociedad componente de la
Asociación Médica Argentina


Presidente de Honor de la Sociedad de Etica en Medicina
Prof. Dr. Osvaldo Fustinoni

Comisión Directiva
Presidente: Dr. Luis A. F. Allegro
VicePresidente: Dr. León Cubellun
Secretario General: Dr. Jorge F. Yansenson
Pro-Secretario: Dr. Horacio Dolcini
Tesorero: Dr. Gregorio Ganopol
ProTesorero: Dr. Agustin Candioti

Vocales:
Dr. Ernesto Gil Deza

Organo de fiscalización:
Dr. Fabián L. Allegro
Dr. Angel A.Tulio
Suplente: Dr. Claudio Goldini

Asesoría Letrada:
Dra. Liliana B. Rodriguez Elenico


Revista de la Sociedad de Etica en Medicina
Director: Dr. Rolando Hereñú
Editor: Dr. Luis A. F. Allegro



Sede de la Asociación Médica Argentina.
Avda. Santa Fe 1171 - (1059) Bs. As. Argentina
Secretaria administrativa de la S.E.M.
Bulnes 2659, P. 15, "B"
Tele/Fax : (541) 802-6307
E-mail: sem@intramed.net.ar
lallegro@intramed.net.ar





Editorial de presentación.

La Sociedad de Etica en Medicina tiene el agrado de presentar este Nº 1 o Inaugural de su Revista Oficial, considerando que es una necesidad imperiosa la de estudiar, desarrollar y difundir la ética aplicada a todos los campos pero muy especialmente a la medicina. La ética constituye uno los pilares de la formación del profesional médico, junto con su capacitación científica teórica y práctica.

Durante casi 2400 años, la medicina se ha guiado por el célebre Juramento Hipocrático que los médicos abrazamos y juramos desde el momento de la graduación. Dicho juramento ha sido eficaz y suficiente durante tanto tiempo teniendo especialmente en cuenta a los dos protagonistas principales del acto médico, que son el médico y el paciente. Desde la Segunda Guerra Mundial en adelante, especialmente en los últimos cuarenta años, está cambiando profundamente el panorama tanto médico, como el de los derechos humanos. Los avances de la ciencia y de la tecnología están trayendo cambios profundos en la práctica médica que hacen indispensable que se le dé una especial atención a la ética. Con sólo mencionar algunas cuestiones como la fertilización asistida, la ingeniería genética, la clonación, etc., nos damos cuenta de la importancia que la problemática de la ética va adquiriendo, en su verdadera magnitud.

Nuestra SEM tiene por objeto estudiar y difundir el desarrollo de la ética en general y en medicina en particular. La Revista de la SEM está destinada a fomentar el intercambio que ayude a desarrollar los objetivos expuestos. Deseamos y esperamos la colaboración de todos.

Luis Allegro
Editor


Sumario.

LA ETICA Y LOS DERECHOS HUMANOS EN PSIQUIATRIA. Luis ALLEGRO.
ETICA EN MEDICINA. HISTORIA EVOLUTIVA. Agustín CANDIOTI.

ETICA EN MEDICINA, DOCTRINA Y FORMACION. Dr. Horacio A. DOLCINI.

ASPECTOS ETICOS DE LAS INVESTIGACIONES CLINICAS. Ernesto GIL DEZA - Edgardo RIVAROLA - Eduardo MORGENFELD - Felipe Gustavo GERCOVICH
LAS CIENCIAS Y LAS CONCIENCIAS EN MEDICINA. Rolando C. HEREÑÚ.

CONCEPCION ETICA DEL HUMANISMO. Marcos MEEROFF

LA ETICA Y LOS DERECHOS HUMANOS EN PSIQUIATRIA.
Luis ALLEGRO.
Introducción.
Achával, en Medicina Legal 1 , al abordar el tema de las relaciones entre Psiquiatría y Derechos Humanos, dice que es necesario referirse a las recomendaciones que se conocen como Declaración de Ginebra (1946) y que han sido incorporadas en la parte correspondiente al Juramento Médico como "fórmula de Ginebra", estableciendo como cosa importante, la advertencia formulada en los siguientes términos que cada médico debe hacerse a sí mismo: "No permitiré que consideraciones de raza, religión, nacionalidad, partidos políticos o condición social intervengan entre mi deber y mi paciente". Estas manifestaciones se las encuentra en el Código Internacional de Etica Médica desde 1949. Las experiencias médicas han sido regladas por el Código de Nürenberg referidas a la experimentación en seres humanos y por la Declaración de Helsinki de 1964. En 1977 la Declaración de Honolulu se refiere al "abuso político de la Psiquiatría".
Psiquiatría y Derechos Humanos.
Una forma de abordar las relaciones que hay entre la Psiquiatría y los Derechos Humanos es estudiar las cuestiones psicológicas que estos derechos implican.
Los Derechos Humanos.
Cuando se habla de "derechos humanos", o de "los derechos del hombre", lo que esto realmente significa se refiere a aquellos derechos acuñados en las últimas décadas del siglo XVIII relacionados con las revoluciones americana y francesa. Recordemos que nuestro país es un ejemplo en este sentido, pues desde la célebre Asamblea del 1813, se abolió la esclavitud y no existen los esclavos. Sin

embargo la imagen del "amo y del esclavo" se mantiene escondida en forma inconsciente todavía en situaciones en las que es necesario pesquisarla muy atentamente, pues al menor descuido aparece en forma enmascarada.
La idea de los derechos inalienables de los seres humanos es mucho más vieja y fue muy conocida por poetas, filósofos y políticos tanto de la antigüedad como de la Edad Media. Ya Sófocles invocaba las más altas leyes naturales y el derecho natural del hombre, por ejemplo en Antígona poniendo en labios del Rey Creón su fuerza y su debilidad frente a las leyes de Dios. A través de siglos ha habido una muy cercana relación e interdependencia entre la idea de "ley natural" y la de los derechos humanos. Estos conceptos pueden ser encontrados en los trabajos de los estoicos tanto griegos como romanos, y en las enseñanzas del más temprano cristianismo, en Santo Tomás de Aquino, en los estudiosos medievales, en los teólogos españoles de los siglos XVI y XVII y más tarde en John Milton y en John Locke, los arquitectos ideológicos de la revolución inglesa de aquella época.
En los siglos XIX y XX , el ejemplo fue dado por los Estados Unidos y Francia adoptando ordenanzas sobre los derechos o bien garantizando las libertades individuales y fueron continuadas por los demás países europeos y del resto de América, Asia y Africa.
La revolución rusa de 1917, siguiendo los precedentes americano y francés en la forma de sus pronunciamientos, agregaron una diferencia fundamental, la cual no estuvo especialmente en el énfasis en los derechos económicos y sociales, sino en una completa transformación del sentido de los derechos políticos y civiles. Estas diferencias básicas en conceptos se torna clara en la comparación de la primera constitución soviética. La primera enmienda a la constitución americana provee, entre otras cosas, que el Congreso no producirá ninguna ley sobre la libertad de palabra o de prensa . La constitución rusa de 1918 "por el propósito de asegurar libertad de expresión a las masas" deroga toda dependencia de la prensa sobre el capital y torna sobre el pueblo trabajador y los pobres proletarios todos los medios técnicos y materiales para la publicación de diarios, periódicos, panfletos, libros, etc.
En cierto sentido la revolución francesa rompe con lo que quedaba de la cultura de la Edad Media y de la estructura feudal.
El feudalismo: la Edad Media y su estructura social.
En su más específico sentido, el feudalismo es un sistema social de derechos y deberes, basado en posesiones de tierra y relaciones personales en las cuales la tierra es trabajada por los vasallos del señor feudal de tal modo que los mismos vasallos son una pertenencia más del señor junto con la tierra. Se establece así una relación de "amo y esclavo" entre el señor y el vasallo. El vasallo es el brazo ejecutivo del señor feudal. El señor era dueño de cuerpos y almas.
En un sentido amplio la expresión "sociedad feudal" denota una forma de civilización que florece especialmente en una cerrada economía agrícola y tiene ciertas características generales además de la mera presencia de los señores, los vasallos y feudos. En tal sociedad, aquellos que satisfacían deberes oficiales ya sea en el orden civil o en el militar recibían como remuneración especial la propiedad de un feudo que podía ser transmitido hereditariamente. Otro aspecto del feudalismo es el sistema señorial en el cual el señor terrateniente ejercita sobre el campesinaje vasallo, un amplio rango de funciones de policía, justicia, fiscalización y otros derechos.
Varias de las grandes civilizaciones del mundo han pasado a través del período feudal en el curso de su historia. Varios de estos feudalismo -por ejemplo, el japonés-son totalmente comparables con el feudalismo de Europa occidental y del este latino.
El origen del feudalismo europeo es encontrado en los tempranos reinos franco-normandos del siglo VIII, cuando las gratificaciones eran de donaciones de feudos. En la segunda mitad del siglo VIII la donación incluía muy especialmente al vasallaje. Con las conquistas galas, el feudalismo se extendió en el norte de Italia, España y Alemania y más tarde en los territorios eslavos. Los normandos tomaron Inglaterra en 1066 y el sud de Italia y Sicilia pocos años más tarde. De Inglaterra el feudalismo se extendió a Escocia y a Irlanda y los cruzados se encargaron de extenderlo por el resto de Europa.
El pensamiento feudal en nuestra cultura.
En psicología evolutiva hay un pensamiento que dice que "la ontogenia repite la filogenia": o sea que, el ser humano repite en su desarrollo individual todas las etapas de la evolución de la especie animal comenzando por el ser más indiferenciado unicelular, como puede ser la ameba, hasta llegar al mamífero más diferenciado que es el hombre. Así el embrión humano pasa por una etapa de ser unicelular, luego se torna pluricelular en busca de cada vez una mayor diferenciación hasta llegar al mayor grado de evolución como ser de una alta diferenciación.
Parece ser que las sociedades también cumplen con esta evolución. A partir de comunidades primitivas se complejizan cada vez más hasta llegar al mayor grado de evolución en las comunidades modernas. Pero en este fenotipo encontramos como restos arqueológicos, algunos representantes de aquellas culturas.
El pensamiento humano también cumpliría este ciclo. Así el pensamiento feudal representa una etapa en esta evolución. En el grupo social mínimo que forman un paciente y su médico, se repiten todas las etapas del desarrollo de la cultura humana. Si recordamos que las universidades más antiguas se formaron en la Edad Media, estamos autorizados a pensar que dicha era ha ejercido un gran peso en la historia de la cultura humana. En el ámbito jurídico encontramos restos de ésto: ciertas expresiones lingüísticas, como la "Vuestra Señoría" que se usa para dirigirse a un magistrado, imponen una relación vertical entre juez y persona juzgada, cuyo núcleo recuerda la relación entre el señor y el vasallo.
El pensamiento feudal en la práctica médica.
En los hospitales psiquiátricos se suelen ver ciertos casos de pacientes que se adaptan muy bien a la vida hospitalaria y que prestan mucha utilidad para efectuar tareas menores de poca responsabilidad. En estos trabajos la característica que resalta es cierto servilismo que, a veces, pasa desapercibido pero una observación atenta permite descubrir algunas relaciones de amo-esclavo y de señor-vasallo muy disimuladas. A veces adquiere carácter de sintomatología enmascarada que está vinculada con la obediencia automática, síntoma propio de algunas patologías.
El desarrollo del ser humano: la dependencia infantil.
Sabemos que el ser humano nace inerme, totalmente inerme. Tanto que si se lo deja librado a sus propias posibilidades de sobrevivir, podríamos asegurar que moriría si no se lo atiende y se le brinda todo lo que necesita biológica y psicológicamente. Sabemos también que esta dependencia infantil es enorme y que la separación de su madre no se realiza psicológicamente sino mucho tiempo después en un lapso que se mide en años.
La dependencia y la regresión.
La impronta que deja esta dependencia infantil, es muy grande y queda en mayor o menor grado, durante toda la vida, sin poder resolverse nunca en su totalidad. Cada vez que el ser humano, en su curva de evolución progresiva, se encuentra con una dificultad, automáticamente surge en él la necesidad de regresar a la etapa de la dependencia infantil y a revivir todas las características psicológicas de aquella época.
La enfermedad, la regresión y la dependencia infantil.
La enfermedad constituye un acontecer que es fuertemente regresivante: siempre produce una regresión a la infancia. El paciente es siempre como un niño que necesita ser protegido. Por esto surge en él la tendencia -que puede ser muy fuerte- a promover en el médico una actitud paternalista, dado que a su vez el médico, por su vocación, desea ayudar a su paciente. El profesional necesita estar muy atento para descubrir esta actitud psicológica de su paciente y debe tener la calma suficiente para no dejar de ser el profesional y transformarse en un padre virtual. Si a pesar de todo esta situación se da, toda la relación médico-paciente adquirirá las características de la relación amo-esclavo y señor-vasallo. En la práctica médica se dan estas sutilezas que requieren ser investigadas atentamente.


Consecuencias de esto en el hecho médico.
La consecuencia de esto es que el acontecer médico se pervierte saliéndose del curso natural que debe tener. El médico inconscientemente pone al paciente al servicio de la experimentación. Empieza a ver al paciente como un objeto, cosifica el vínculo con el mismo y termina olvidándose de la condición humana del objeto de su experimentación. Entonces la relación adquiere un nuevo carácter: el paciente se ha transformado en una cosa y los Derechos Humanos se han quedado desvirtuados.
Conclusión.
Debo tomar clara conciencia de que lo que acabo de exponer es un reduccionismo excesivamente simplificador. Toda situación humana es sumamente compleja. La situación terapéutica lo es más que cualquier otra. Las simplificaciones sólo sirven para cumplir con un objetivo didáctico y su utilidad estriba solamente cuando de ellas se obtiene una enseñanza. Si de esta simplificación queda algo aprendido, entonces el objetivo está logrado.
Referencias.
1. Achával, Alfredo: Manual de Medicina Legal, Abeledo Perrots, Buenos Aires, 1994, pág. 810.
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*Presidente de la Sociedad de Etica en Medicina (A.M.A.) Avda. del Libertador 2418, 1º., (1425) Buenos Aires, ARGENTINA. E-mail: luisallegro@intramed.net.


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ETICA EN MEDICINA. HISTORIA EVOLUTIVA.
Agustín CANDIOTI

Los problemas de la ética no pueden ser considerados fuera de la conducta humana por estar ligada indefectiblemente al
imperativo moral incondicionado o categórico de Kant*. Es implícita a la naturaleza del hombre y su elección de la moral, como función específica del homínido. Está unida estrechamente a la dinámica de la última etapa adaptativa de la evolución material, el superior proceso que ha sido llamado por distinguidos lingüistas (Piaget*. Vigotzky*, Stern*. Chomsky*, etc.), lenguaje interior o pensamiento verbalizado. Por su dinámico accionar los seres humanos hacen un silencioso e íntimo llamado a su conciencia. Es una respuesta entroncada con el impulso adaptativo que desde el homínido primigenio se ha de trasladar al código genético y su hélice de ADN, y como éste, es un producto de los innúmeros condicionamientos que se adquieren en la Ontogenia, que luego han de plasmar en costumbres reaccionales o respuestas elaboradas al medio ambiente.

Por su reiteración se transforman en estereotipos reaccionales que finalmente se trasladan a la Filogenia encaramados en el código genético como predisposiciones que se han de convertir en respuestas adaptativas estereotipadas en permanente interacción con el medio, por el dinámico accionar del estímulo-enseñanza y de la autoenseñanza.

Por ello la ética se encuentra en estrecha relación con las épocas y las culturas y con sus expresiones científico-culturales. En un principio estuvo ligada lógicamente al individuo como expresión de la necesidad de adaptación del prehomínido en su lucha por sobrevivir y ligada al mantenimiento de la especie a la que pertenecía.



Ese impacto inicial adaptado a las necesidades de supervivencia fue primero individual y luego social, clara expresión de la superioridad evolutiva que la especie Homo desarrolló sobre los otros animales. Fue un real y trascendente salto de integración inherente a la condición de la especie cuyo impulso evolutivo jerarquizante habría de pasar a ser su característica esencial. Se encaramó en su máxima expresión material complejizante, el Cerebro Humano. Asentó su proyección al futuro en su lóbulo prefrontal, específico de la especie humana, lóbulo de asociaciones cuya red neuro-sináptica de información del orden de l0 a la potencia 35, asegura prácticamente sus posibilidades de desarrollo al infinito.

El concepto de ética, indisolublemente ligado a estas expresiones materiales evolutivas y muy dinámicas, base fundamental del actual ciclo evolutivo, ha entrado en una nueva etapa de acelerado desarrollo con el nivel psicológico humano de integración. Así pues el Ser Humano-Social en la normalidad, unidad dialéctica indivisible y heredera del prehomínido en su trascendental salto integrativo del nivel animal al humano, conlleva implícita la ética como un derivado imprescindible del principio de moralidad autónoma y heterónoma aprendida, contenido en esa unidad vital e integrada, unidad que representa el Ser Humano-Social. Sin duda la organización socio-humana que se iniciara rudimentariamente con el prehomínido y su etapa de socialización de agrupación en hordas, por razones de desarrollo y supervivencia, fue elaborando principios de convivencia colectivos basados esencialmente en imperiosos impulsos de procreación y proyección al futuro. La presión del medio colectivo social fue la base y desarrollo de la familia con sus superiores instintos de solidaridad y amor que trajo aparejado un fuerte sentido de defensa familiar, incorporado a lo social.

Paralelamente y fundamentado en la necesidad del bien común, principio de ordenamiento social (hordas primitivas), se fue trasladando a la formación de familias y clanes con la consiguiente aparición de principios de ética más consolidados. Se fue subordinando así -como grupo- al primario impulso de asociación. Ello involucra necesariamente el nacimiento de principios morales adaptativos en las primarias organizaciones primitivas. La familia como medio de cohesión e integración social, se basó fundamen-talmente en la necesidad impuesta por las grandes exigencias del medio ambiente natural. Se trasladó así a la Filogenia.

Esos principios morales fueron sin duda en constante progreso y dieron lugar al desarrollo de principios éticos implícitos en ellos, progresivamente adaptados a las costumbres en vigencia en cada época socio-cultural, y naturalmente por su asidua práctica, cada vez más jerarquizados.

Se fueron entonces trasladando a los conglomerados sociales con normas cada vez más firmes por las costumbres en boga, siendo absorbidas y elaboradas por el superior nivel psicológico de organización humano que dieron lugar a las leyes de convivencia social, única manera de mantener el impulso evolutivo con sentido positivo, siendo gradualmente aceptados por los componentes de la sociedad.

Es el proceso que por su práctica constante nos depara el adquirir la seguridad en uno mismo y por ende en los valores morales, los cuales son una expresión de profundo contenido social-humano creador de conductas humanas de gran contenido ético como la solidaridad, el amor, el respeto a los demás y a uno mismo, la libertad del pensamiento orientado coherentemente a la dignidad, etc. Lleva todo ello implícito la necesidad de ser cada día un poco mejor que el anterior como modalidad superadora que crea primariamente en su carácter de obligatoriedad social, condicionamientos positivos que contribuyen en forma sobresaliente a mantener el equilibrio psicofísico del Hombre, en la normalidad, favoreciendo de este modo el mantenimiento de la salud y el armonioso transcurrir dinámico-funcional del organismo; todo lo que se proyecta, a no dudar, en el principio de superación que E. Kant* llamó “valor absoluto de lo ético”.

Se fueron conformando de este modo los principios éticos en consonancia con los requerimientos y necesidades de la organización social en marcha, en cuyo armónico desarrollo su dinamismo constructor podía verse alterado por la existencia de enfermedad con la correspondiente perturbación del dinamismo de la función. El instinto del Ser Humano-Social de ser uno mismo conlleva la moralidad y con ella el desarrollo de la ética. Este concepto es de fundamental importancia para la medicina y el médico en su esencial objetivo final: curar. La ética es una respuesta adaptativa fundamentada en la evolución material que incluye la del desarrollo evolutivo del Ser Humano-Social.
Por otra parte es necesario tener en cuenta el gran predominio del hemisferio cerebral derecho (R.W. Sperry*), fuente de la creatividad, con sus expresiones de afectividad incluidas. Ellas impactaban superlativamente en el creciente desarrollo del hemisferio izquierdo, con su corteza en vías de desarrollo. Si tenemos en cuenta que el lóbulo prefrontal - propio y exclusivo del homínido - es en la actualidad utilizado sólo en el 10% de sus verdaderas posibilidades, cuánto más en aquella época de neto predominio lateral derecho que favoreció el despertar de las artes y de la balbuciente tecnología, comprendemos la enorme importancia de estas circunstancias materiales en la creciente evolución del nivel psicológico de organización.


De gran valor es señalar la gran influencia de la enfermedad como perturbación precoz del dinamismo funcional del organismo todo, que finalmente culmina en la lesión de la estructura biológica, capaz de determinar alteraciones en la conciencia de la ética y provocar comportamientos antiéticos de gran repercusión social. Esta concepción individual se traslada también al contexto social y la perturbación de su equilibrio dinámico puede crear o producir conductas sociales de profundo contenido antiético como son la violencia, las guerras, etc. y sus secuelas.

Se hizo necesario que esas civilizaciones primitivas realizaran un creciente aprendizaje del mundo objetivo. Por ello la progresiva maduración del nivel humano de integración en su proyección filo-ontogenética en permanente interacción con los estímulos del medio, lo que determinó la aparición del lenguaje humano, hito decisivo en el proceso de hominización. Este fue precedido del extenso período de la evolución morfológica en que el paso a la posición erecta (vertical) del hombre involucró la horizontalización del cráneo con su cambio de apoyo sobre el raquis, que liberó a éste de la presión de los músculos temporales, creando las condiciones para que la utilización de la mano, transformada en instrumento, y con el auxilio del ojo, ampliara el conocimiento de ese mundo objetivo.

Se crearon así las condiciones estructurales y funcionales necesarias para permitir la aparición y desarrollo de la palabra que proporcionó un gran impulso al crucial principio de señalización, ya esbozado en los animales con su "primer sistema de señales" de la realidad, y perfeccionado por el cerebro humano con su capacidad de abstracción y generalización del "segundo sistema de señales" de la realidad concreta.

El origen de las palabras y su significado señaló con claridad el pasaje de la praxis a la gnosis. Se perfeccionó así el proceso de simbolización, base fundamental del creciente intercambio de informaciones que impulsó el progreso del nivel socio-humano de integración, facilitando la irrenunciable finalidad del homínido fortalecida por la acción del trabajo. Cuando nuestros remotos antepasados usaron el puño como maza y el pulgar e índice como pinzas, se creó la técnica. Mano, cerebro y lenguaje, determinaron por su interaccionar conjunto el desarrollo de la inteligencia, o sea, la capacidad de resolver problemas.

La creciente tendencia a la complejización, característica esencial de la materia en movimiento, fue acelerando la capacidad constructiva alcanzando su desarrollo más significativo con el Ser Humano-Social. Se facilitó, en base a su propiedad de abstracción y generalización su proyección creativa al futuro apoyada en el acto (praxis) y el pensamiento (gnosis). Sólo la vida social a través de la Filogenia llevó a la síntesis de la praxis, que significó hablar. Fue el instrumento con que el homínido tomó conciencia de sí mismo. La aparición del lenguaje escrito significó un jalón decisivo en la cultura humana que la proyectó al futuro basada en la historia evolutiva. Ello representó un gran salto evolutivo adelante y actualmente nos encontramos en la etapa de Historia Histórica como lo señala P. Lain Entralgo* en que la ética y la cultura siguen su camino ascendente orientado hacia el creciente desarrollo de la racionalidad.

De allí, como ya hemos señalado, el valor de la educación basada en la enseñanza y la autoenseñanza en relación con los valores constructivos del Ser Humano-Social con el desarrollo de condicionamientos positivos y construcción de respuestas de gran valor socio-cultural que facilitan, a no dudar, la llegada de la anhelada etapa “la edad de la razón”, etapa evolutiva del Ser Humano-Social que indefectiblemente ha de llegar encaramada en la capacidad del lóbulo prefrontal de desarrollar sus posibilidades de asociaciones de 1035 .

Insistimos en el valor insustituible de la educación y en la gran importancia de conocer la coherente utilización del estímulo-enseñanza dirigidos a favorecer los valores auténticos del Ser Humano-Social que se acrecientan, sin duda, con su desarrollo cultural.

De esta forma se fueron desarrollando los aspectos más positivos de ese Ser Humano-Social. Como hemos señalado se tradujeron al código genético en la Filogenia y pasaron a constituir lo incondicionado o heredado, incluída la moral autónoma con profundas raíces en la moral heterónoma o aprendida en la Ontogenia, en base a las ineludibles necesidades de la socialización y al creciente desarrollo del pensamiento como medio de comunicación a través del lenguaje, que dio nacimiento al pensamiento verbalizado o lenguaje interior, que elabora la conciencia.


RESUMEN:

Se aborda la evolución histórica de la ética en el proceso del desarrollo material del Ser Humano-Social señalando la necesidad ya en la etapa del prehomínido, de elaborar principios de convivencia social en base a impulsos jerarquizantes de moral y ética rudimentarios como medio indispensable para la horda primitiva en su dura lucha por la sobrevivencia y el mantenimiento de la especie. Gran importancia adquirió, hace ya alrededor de 50.000 años, para la jerarquización de esos principios éticos rudimentarios el naciente nivel psicológico de organización e integración que se inició con la adquisición y desarrollo del lenguaje como nuevo y perfeccionado medio de comunicación y su expresión superior evolutiva, mecanismo cibernético exclusivo del Ser Humano-Social de ajuste de la información, el llamado Lenguaje Interior, que fue precedido para su constitución y desarrollo en el niño por el Lenguaje Egocéntrico o "habla para sí mismo", paso previo al pensamiento verbalizado.
Este paso a la complejización e integración de las señales del medio se produce con la maduración de la Corteza Cerebral por mielinización, etapa que se completa tentativamente en la pubertad y adolescencia sin límites precisos de tiempo en que se transforma en Lenguaje Interior que pasa a representar la base fundamental del desarrollo psicológico evolutivo superior con el pensamiento y la conciencia humanas.
Finalmente señalamos la existencia del llamado lóbulo prefrontal, propio y específico de la especie Homo que recién ha alcanzado sus primarias etapas de desarrollo que se considera ilimitado, ya que está asentado en la capacidad de creación de nuevas redes de asociación del orden de 1035, que asegura la proyección de la especie Homo al futuro jerarquizante. Es la base fundamental de la construcción del pensamiento y la conciencia humanas, en él reside el impulso del homínido para ajustarse progresivamente y de acuerdo a los progresos de la Humanidad hacia el reinado de la razón y el equilibrio psico-físico constructivo individual y colectivo-social, con el inevitable desarrollo del imperativo moral incondicionado y su correlato, la ética.


Bibliografía:

1. Kant E.: Crítica de la Razón Pura (1781)
Crítica de la Razón Práctica (1788)
2.Chomsky N.: Lenguaje, 35. 1964. Ed. Fader-Katz, p. 25 a 28.
3.Lain Entralgo P.: Historia Universal de la Medicina. Barcelona.1975
4.Piaget J.: Les origines de la pensée chez les enfants. Presse Univ. París 1947
La construcción de la realidad en el niño. Bs. Aires. Ed. Proteo 1960
5.Sperry R.W.: Split Brain Approach to living problems. En Neurosis. Rockefeller Univ. Press 1967
6.Sperry R.W.: Cerebral Organization and Behaviour. Science 1961. 133. p. 1749 a 1757.
7.Stern F.R.: Somatic Aspects of Emotional Reactions. West Virginia Medical Journal 1945. p. 179
8.Vigotzky L.: Pensamiento y Lenguaje. Ed. Lautaro. Bs. As. Argentina
9.Vigotzky L., Luria A., Leontiev R.: Estudios sobre el lenguaje egocéntrico. Proc. of Ninth Int. Congress of Psychology. New Haven. 1929.

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ETICA EN MEDICINA, DOCTRINA Y FORMACION.
Dr. Horacio A. DOLCINI *
Doctrina.
Es de reconocimiento universal que el hombre es un SER TRASCENDENTE y que esta identificación se realiza a través de la ETICIDAD, cuyo contenido espiritual se basa en el reconocimiento de deberes, tanto para uno mismo como para los demás.
El acto ético por el cual cada persona trasciende de sí misma, se expresa en el encuentro con "los otros", como una forma de reconocerme "yo" en primer lugar como INDIVIDUO y luego como SER SOCIAL. Esta acción de reconocer y reaccionar con "el otro" responde a un principio activo que posee carácter UNIVERSAL porque tiene la validez de representar lo que todos pueden querer. Y ese principio de acción es el IMPERATIVO MORAL :"obra de manera que puedas querer que la máxima que gobierna tu acción pueda convertirse en ley para todos los seres racionales" (E. Kant). De esta raíz surge "el punto de vista moral individual" que en la vida moderna se expresa en el terreno práctico en formas de una vida moral "para todos", sin que sea necesario insertarse para ello en los grandes sistemas religiosos universales.
Tanto la moral individual como la colectiva necesitan de individuos responsables, voluntariosos y conscientes que aspiren a llegar a una comprensión de su conducta moral, gracias al conocimiento de sus fundamentos y de un "discurso ético" que los haga comprensibles y universales., mediante la razón práctica..
Muchos biólogos y antropólogos - y tan importantes como Waddington, Huxley, Mead, Simpson y Dobzhansky - consideran a la ÉTICA como una respuesta de carácter adaptativo, cuya intimidad se encuentra en lo más profundo del sistema genético. En esa


misma línea han trabajado Kohlberg y Piaget, estudiando el desarrollo de la conducta moral a través de estadios vinculados con la edad y muy especialmente con la educación recibida así como con la organización social y sus cambios por la modernización.
La moral, vista desde una perspectiva antropológica, puede considerarse como un mecanismo protector que compensa la vulnerabilidad que caracteriza al hombre en su lucha por hacerse individuo, frente a las fuertes exigencias de interacción y adaptación social, especialmente cuanto más se diferencian las estructuras del mundo de la vida, en la actualidad muy vinculado ello al desarrollo científico y tecnológico.
En estas circunstancias el problema ÉTICO fundamental es el de garantizar un comportamiento efectivo de consideración y respeto recíprocos, dirigido a mantener la integridad del individuo así como la capacidad adaptativa de las relaciones interpersonales, que permitan afirmar la identidad que nadie puede consolidar por sí solo.
Toda moral está conformada sobre un núcleo central constituido por las ideas de IGUALDAD, SOLIDARIDAD, JUSTICIA y BUSQUEDA DEL BIEN COMUN y para entenderse en estas dimensiones, debe recurrirse a la ÉTICA DEL DISCURSO que es una forma de interrelación en la búsqueda de la verdad, mediante un proceso donde todos son iguales y libres, no existiendo otra coacción que la resultante del mejor argumento.
La "Ética del discurso" se realiza merced a un esfuerzo de entendimiento racional de la vida moderna, mediante un aprendizaje en el cual la ciencia permitiría conocer cuál puede ser "el orden objetivo del mundo" para lograr elaborar contenidos morales que serían válidos, aunque no tengamos un conocimiento científico completo de ellos.
La organización social debe, por su parte, propiciar un funcionamiento que mantenga la consistencia sistémica que separe MORAL y ÉTICA, determinando cuáles son las relaciones entre PRINCIPIOS y PRÁCTICA, porque aquí radica la diferencia entre estos términos que algunos autores identifican como similares, cuando está clara la diferencia que existe entre REGLAS UNIVERSALES DE CONDUCTA y GUIAS DE CONDUCTA PARA UNA CLASE PARTICULAR DE ACCIONES.
La responsabilidad de cada individuo exige que éste resuelva sobre las formas de adquirir conocimientos de principios universales, para aplicarlos a situaciones específicas y así justificar moralmente los procedimientos a los que lo conduce su personalidad.
Los conflictos de acción aparecen en forma permanente en la vida cotidiana. Requieren que los juzguemos moralmente y los resolvamos a través de acuerdos. Así como no hay una "ética de la intención" sin un análisis de los principios y las consecuencias y efectos de mantenerlos, tampoco hay una "ética de la responsabilidad", salvo la que surge del conocimiento, la prudencia y la razón práctica, elaborados en términos de ÉTICA DEL DISCURSO, que permitirá la aplicación de principios universales cuando éstos hayan arraigado en las instituciones.
Es por ello que Borges dice, parafraseando a Samuel Johnson: "La prudencia y la justicia son preeminencias que corresponden a todas las épocas y todos los lugares; somos perpetuamente individuos enfrentados con problemas morales... y sólo ocasionalmente geómetras".


Formación.
La hipótesis de trabajo en este tema es considerar que cada vez que el médico evita, conscientemente o no, el discurso interpersonal que lo puede acercar a la verdad del conflicto adaptativo individual, reemplazándolo por aparatos y procedimientos, se aleja del acto que constituye el centro y eje de la ética de su conducta profesional.
Las formas que adopta la interrelación médico-paciente se encuadran en las ciencias de la conducta, que son esenciales para la educación del médico y que derivan fundamentalmente de los PRINCIPIOS PERDURABLES de la medicina, cuya vigencia es, por lo tanto, permanente a pesar de los dogmas cambiantes, del desarrollo del conocimiento científico y de los diferentes ámbitos sociales.
Estos principios básicos para la medicina, son:
1) Alguien solicita un servicio y alguien responde proporcionándoselo. La medicina ha sobrevivido como profesión más por la validez de este postulado de complementación, que por el éxito de sus teorías científicas o de sus prácticas, que en última instancia dependen de esta acción esencial.
2) Las formas en que una persona enferma se reconoce como tal y busca ayuda, continúan siendo las mismas desde hace milenios, aunque hayan cambiado los conceptos sobre las enfermedades y los sistemas organizados para curar o aliviar a los enfermos. El conocimiento de los factores psicológicos, sociales, culturales y medio-ambientales es fundamental para el arte de curar y a este hecho se vincula el aforismo que dice "no hay enfermedades, sino enfermos".
3) El encuentro entre médico y paciente constituye un acto interpersonal con características muy cercanas a un contrato social. La naturaleza de este encuentro breve o prolongado, superficial o profundo, sensible o despreocupado, constituye el determinante primordial en el posible éxito del esfuerzo que ambos emprenden.
El mensaje a los educadores médicos es entonces claro: la comprensión y el conocimiento de los principios y acciones involucrados en la relación médico-paciente, constituye la primerísima prioridad entre los objetivos de la formación médica.
4) La observación clínica es el método esencial del ejercicio médico. Los fundamentos de esta observación incluyen la entrevista, el examen físico y la atención puesta en la conducta.
Ser un observador sensible y sagaz, lleva tiempo y trabajo disciplinado porque ni la tecnología, que presta una inestimable ayuda, ni el reduccionismo físico-químico, pueden reemplazar la observación y el relevamiento de datos que surgen de la entrevista y el examen médico.
5) El razonamiento clínico, el juicio y la capacidad de decisión son los procedimientos analíticos del médico. La información es procesada por la mente humana -la más perfecta y compleja de las computadoras- que posee además la capacidad de captar las sutilezas y matices de la personalidad y las emociones, inherentes al carácter de "humano" del sujeto. La metodología del pensamiento es científica y relacionada más con las Ciencias Naturales que con las Físico-químicas o las Matemático-estadísticas.
El significado de lo dicho puede resumirse en una frase de Peabody: "el tratamiento de una enfermedad puede ser totalmente impersonal; el cuidado de un paciente es un acto totalmente personal".
Actualmente es necesario reconocer que el énfasis de la medicina occidental se ha centrado en el desarrollo tecnológico para captar y tratar las patologías, olvidando las necesidades de ampliar el conocimiento de las dimensiones psico-sociales en la enfermedad y en los enfermos, aplicando - cuando ello sea posible - el método científico, como paradigma de aventura intelectual, necesario para conocer mejor e incluir esas dimensiones en la educación del estudiante de medicina y del médico.
Está suficientemente demostrado y desde hace años en muchos lugares del mundo, que el creciente costo de la medicina deriva de la sobre-utilización de los sofisticados procedimientos tecnológicos, debido a las deficiencias en la formación clínica y en conocimientos psico-socio-culturales sobre los pacientes.
A continuación se señalan los que se consideran objetivos básicos para la formación médica, aclarando que estos principios requieren de actividades que permitan apreciar y evaluar las conductas adoptadas.
1) El currículum básico en ética tiene que ocuparse de los problemas que el médico encontrará con mayor frecuencia en la práctica diaria, en lugar de insistir en situaciones excepcionales que ocurren raramente.
2) El carácter moral de los estudiantes ya está formado para el tiempo en que inician sus estudios médicos. Por consiguiente el currículum no podrá proporcionarles más que conocimientos intelectuales y habilidades para la interacción, que permitan al carácter moral una adecuada expresión en la conducta.
3) Los temas deberían ser orientadores en los años pre-clínicos y analíticos de situaciones de interacción durante los años de práctica clínica.
4) Algunos temas esenciales se vinculan a las siguientes cuestiones:
4.1) la capacidad para identificar aspectos morales en la tarea cotidiana;
4.2) la capacidad para obtener un consentimiento o rechazo válidos para determinado tratamiento, mediante el análisis de pares antitéticos como: persuasión / coerción; competencia/incompetencia; lenguaje comprensible/lenguaje incomprensible;
4.3) cómo proceder si el paciente es parcial o totalmente incompetente para aceptar una propuesta de tratamiento;
4.4) cómo proceder si el paciente rechaza el tratamiento;
4.5) cuándo es moralmente válido retener información al paciente;
4.6) justificación y límites de la interrupción del secreto médico;
4.7) aspectos morales en pacientes terminales;
4.8) distribución equitativa de atención de la salud en la población.

Por último, creemos necesario recordar lo que sostenemos desde hace años en el aspecto de Formación: no hay fórmulas éticas que puedan desprenderse de deducciones abstractas, porque la naturaleza de la ética es ser personal y no transferible en forma completa porque no existe la posibilidad de construir una moral por falta de elementos simples y repetibles. En otras palabras, no hay una sistemática de la ética y es por eso que no puede enseñarse en un sentido ortodoxo, aunque sí puede aprenderse.
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* Médico Clínico. Miembro fundador de la Sociedad de Etica en Medicina (A. M. A.) y actual Pro-Secretario de la misma.

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ASPECTOS ETICOS DE LAS INVESTIGACIONES CLINICAS.

Ernesto GIL DEZA - Edgardo RIVAROLA - Eduardo MORGENFELD - Felipe Gustavo GERCOVICH *

La investigación clínica es un bien, sin ella no hay progreso científico. Sin embargo para poder llevar a cabo una investigación clínica se requieren básicamente tres elementos: vocación - preparación - idoneidad.
En este artículo profundizaremos el último de ellos. Dentro de la idoneidad del investigador tiene un lugar importante el cuidado de los aspectos éticos de la investigación que está llevando a cabo.
Dado que nos referiremos fundamentalmente a la investigación farmaco-clínica debemos recordar que en el caso de la investigación clínica de una droga hay cinco fases experimentales que deben implementarse:
Fase 0: preclínica: estudios en cultivos celulares y animales de experimentación. Busca conocer el mecanismo de acción, el diferente perfil de eficacia en los distintos tipos de células exponiendo un panel de líneas celulares (o varios de ellos) a diferentes concentraciones de la droga. Además se investiga la farmacocinética animal, las toxicidades específicas y las dosis letales (DL10 y DL50).
Fase I: ésta puede llevarse a cabo en pacientes afectados por patologías diversas o bien en voluntarios sanos. Busca determinar la TOXICIDAD DOSIS LIMITANTE (TDL) y la DOSIS MAXIMA TOLERABLE (DMT). La primera nos dice cuál es la principal toxicidad y la segunda cual es la máxima dosis que podemos emplear. Para ello se comienza con el 10% de la DL10 (que se determinó en la Fase 0) y se tratan grupos de pacientes (de a tres o seis por vez) incrementando progresivamente la dosis hasta que aparece toxicidad grave. Uno de los esquemas más utilizados para la secuencia del incremento de dosis es el de Fibonacci.
Fase II: en este caso se seleccionan pacientes con una patología en un determinado estadio. Se emplea la dosis y la forma de administración recomendada luego de los estudios Fase I y el objetivo principal es consignar la respuesta en tal patología. El tamaño de la muestra depende de la respuesta esperable. El método más utilizado para el cálculo del número de pacientes es el de Gehan, pero actualmente se emplea el de Simon, el cual tiene dos etapas, en la primera se incorporan 13 pacientes, si no se observa ninguna respuesta se considera que la droga en esa dosis y esquema no es útil, si se observan respuestas la cantidad de pacientes adicionales depende de la tasa de respuestas observadas.
Fase III: estos estudios incorporan un número importante de pacientes en dos o más ramas con el objetivo de COMPARAR la eficacia de tratamientos, confrontando el "standard" con el o los experimentales. El número mínimo de pacientes en cada rama depende de la tasa de respuestas menor y la diferencia que se pretende buscar para considerar al otro tratamiento como más efectivo.
Fase IV: son estudios llamados de fármaco-vigilancia, éstos se implementan luego de que un tratamiento está autorizado para su comercialización y tienen como finalidad reportar toxicidades infrecuentes o alejadas.
Hoy en día la investigación clínica está regida por las llamadas Normas de Buenas Prácticas de Investigación en Farmacología Clínica. Estas buscan:
Evitar el fraude.
Respetar los derechos del paciente.
En nuestro país estas normas están especificadas en la disposición ANMAT 5330 / 97 publicada en el Boletín Oficial el 21 de Octubre de 1997.
Hay algunos puntos que nos parece sumamente importante resaltar de esta disposición:
En Principios Generales se destacan:

"deberá prevalecer el bienestar individual de los sujetos sometidos a estudio, por sobre los intereses de la ciencia y de la comunidad".
La disposición ha puesto el valor de la vida y de la persona por encima del cometido de la ciencia y la comunidad, lo que está en consonancia con los principios más relevantes de la bioética moderna.

"deben llevarse a cabo con estricta observación de los principios científicos reconocidos y con escrupuloso respeto por la integridad física y psiquica de los individuos involucrados".
La medicina moderna es científica, lo cual significa que está fundamentada, no en la autoridad o la opinión, sino en la experimentación. Pero no por ello deja de ser medicina y no olvida que el ser humano no es un medio sino un fin en sí mismo, de allí la necesidad de conjugar tanto la observancia de los principios científicos como la integridad de los individuos.

"deberán estar precedidos por estudios de investigación preclínica, pudiendo comenzarse los ensayos de investigación en Farmacología Clínica, en el momento que los resultados de tales estudios, permitan inferir que los riesgos para la salud de los sujetos en estudio son previsibles y no significativos".
El requerimiento de que los estudios clínicos estén precedidos por estudios preclínicos no es un capricho burocrático, es una señal más del valor de la persona humana. No se puede investigar en ella sin tener claro los riesgos. No se pueden conocer todos ellos mediante la experimentación animal, pero al menos se pueden conocer algunos, y con ese conocimiento limitado se comienza a estudiar en el hombre. Quienes desconocen esto no están obrando a favor sino en contra del progreso científico, pues las investigaciones inadecuadas demoran la obtención del conocimiento útil.

"Los costos provenientes de la investigación clínica, serán afrontados por el patrocinante, si lo hubiere, o por el grupo investigador."
Finalmente el respeto por la Justicia. Las investigaciones clínicas son caras y alguien debe pagarlas. Se considera que un estudio preclínico cuesta alrededor de $500.000, pero el desarrollo de una droga de Fase I a IV cuesta alrededor de $ 200.000.000. Es razonable que la sociedad pague algunos de estos costos, pero no todos.
¿ Qué estudios requieren aprobación?
En ese sentido la norma es muy clara:
"Para llevar a cabo investigaciones de Farmacología Clínica tanto en sus fases I-II y III los sujetos de existencia física o ideal deberán solicitar autorización a la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), dando cumplimiento previamente a los requisitos que se detallan a continuación, no estando contemplados por la presente Disposición los estudios realizados en seres humanos sin fines farmacoclínicos y/o terapéuticos. Con respecto a los estudios de fase IV requerirán aprobación por parte de esta Administración los siguientes:
Estudios para una nueva indicación
Estudios para una nueva posología
Estudios de biodisponibilidad, bioequivalencia y otros estudios de farmacocinética
Estudios de incidencia específica de efectos adversos
Estudios que utilizan placebo como control
Estudios en poblaciones especiales tales como neonatos, infantes, adolescentes, ancianos.
Quedan exentos de la presente norma de solicitud de aprobación los siguientes:

Estudios abiertos, controlados, con otra droga activa (comparativo) con drogas ya aprobadas para la indicación que se desee estudiar y con similar posología a la estudiada.
Estudios abiertos para comparar la actividad terapéutica de dos formas farmacéuticas ya aprobadas.
Estudios farmacoeconómicos.
Estudios que cuantifican parámetros bioquímicos con drogas ya aprobadas en esa indicación y esa posología y cuyo objetivo no es el estudio de la eficacia de la droga.

Los estudios que no requieran aprobación de la ANMAT deberán contar con la aprobación de un comité de Etica y del Comité de Docencia e Investigación del centro en donde será efectuado el estudio. En estos casos se notificará a la A.N.M.A.T. de la iniciación del estudio mediante nota que tendrá el carácter de declaración jurada" .

Todos los estudios fase I-II-III, aún en aquellos casos en los cuales no se necesite aprobación del ANMAT, requieren aprobación de un Comité de Etica independiente y del Comité de Docencia e Investigación del centro en donde será efectuado el estudio. Y esto deberá ser comunicado al ANMAT como declaración Jurada.
¿ Cuáles son los requisitos y las responsabilidades específicas?
Queremos destacar las responsabilidades consignadas para los investigadores principales de un estudio:

" El investigador principal deberá:
1- Responsabilizarse de la realización del estudio clínico en conformidad con el Protocolo autorizado.
2- Respetar las Buenas Práctias de Investigación Clínica.
3- Informar a los pacientes con el objeto de obtener el Consentimiento Informado debidamente firmado.
4- Proponer y comunicar a esta Administración Nacional, a los comités de ética, de docencia e investigación, y al patrocinante (si lo hubiere), cualquier modificación al protocolo original....
5- Archivar la información registrada antes, durante y después del estudio durante un plazo mínimo de dos años.
6- Asegurar el volcado riguroso de toda la información en el Formulario de Registro Clínico Individual.
7- Poner a disposición de esta Administración Nacional, de los Comités de Etica, de Docencia e Investigación, del patrocinante (si lo hubiere) y del monitor toda la información que le sea requerida por los mismos.
8- Asegurar la confidencialidad de la información en las etapas de preparación, ejecución y finalización del estudio, así como de la identidad de las personas incorporadas al mismo.
9- Tomar las medidas adecuadas en caso de reacciones adversas graves o inesperadas y poner inmediatamente en conocimiento de las mismas a esta Administración Nacional, a los comités de ética, de docencia e investigación, al patrocinante (si lo hubiere) y al monitor, así como las autoridades del establecimiento de salud en el cual se lleva a cabo el estudio.
10- Presentar una comunicación final (en un plazo no mayor a 180 días posteriores a la finalización del estudio ) a esta Administración Nacional, a los comités de ética, de docencia e investigación, y, al patrocinante (si lo hubiere). En los estudios cuya duración sea mayor a 12 meses, se deberá presentar un informe cada seis meses.
11- Mantener bajo custodia la totalidad del material utilizado en el estudio (medicamentos, especialidades medicinales, placebos, instrumentos, etc) siendo responsable del uso correcto de los mismos."
Es importante que el incumplimiento de estas obligaciones corre el riesgo de ser severamente sancionados. La norma establece dos tipos de sanción:


1- "Cualquier incumplimiento a la presente normativa, una vez iniciado el estudio, no debidamente aclarado por el investigador principal y/o el patrocinante, podrá dar motivo a la cancelación del mismo en o los centros infractores.

2- La falta de solicitud de autorización para realizar ensayos de investigación en farmacología clínica y el falseamiento de la información requerida por la presente norma, así como de los datos relacionados con los estudios llevados a cabo antes, durante o después de su elevación a la autoridad de aplicación, hará pasible a el/los profesionales y/o al investigador principal y/o al patrocinante de las sanciones previstas en el artículo 20 de la ley 16.463 y/o el decreto 341/92, de acuerdo a los procedimientos establecidos en dichas normativas, sin perjuicio de las acciones penales a que hubiere lugar y/o de la comunicación a las autoridades de la Dirección Nacional de Fiscalización Sanitaria del Ministerio de Salud y Acción Social y de los Colegios Profesionales correspondientes."
Toda investigación clínica debe llevarse a cabo con un protocolo escrito y la nómina de puntos que debe cubrir son los siguientes:

1- "Información general
2- Información clínica
2.1- Fase de la investigación clínica
3- Protocolo
3.1- Información general
3.2- Justificación y objetivos
3.3- Aspectos éticos
3.4- Cronograma de trabajo
3.5- Diseño del estudio
3.6- Criterios de selección
3.7- Tratamientos
3.8- Evaluación de la eficacia
3.9- Eventos y Efectos adversos
3.10- Aplicación práctica
3.11- Registro de la información
3.12- Evaluación de la información y metodología estadística a emplear
3.13- Bibliografía
3.14- Resumen del protocolo
3.15- Formularios de Registro Clínico Individual
3.16- Principios activos y/o placebos
3.17- Combinaciones (Asociaciones): se admitirán los estudios de farmacología clínica de las mismas, cuando se hallen científicamente fundamentadas, debiendo ajustarse a las pautas anteriormente expuestas.
3.18- Modificaciones al protocolo."

La claridad conceptual de este ordenamiento nos releva de cualquier comentario.
La disposición aborda tres cuestiones éticas relacionadas con la investigación:
1- "Comité de ética:
Los investigadores principales deberán garantizar la participación de un Comité de ética independiente de los investigadores intervinientes en el ensayo clínico. Los mismos estarán compuestos por personas provenientes de diferentes ámbitos, incluyendo profesionales de distintas disciplinas y personas o entidades de probada trayectoria en aspectos relacionados con la ética y la defensa de los derechos humanos.
Esta administración promoverá la formación de tales comités en diversos puntos del país.
2- Consentimiento informado:
Será requisito indispensable para la autorización de un ensayo clínico, la presentación de un formulario de consentimiento informado, que será firmado por el paciente en presencia de por lo menos un testigo. El mismo sólo será válido cuando exista constancia fehaciente que el paciente haya sido informado de la confidencialidad de la información, de los objetivos, métodos, ventajas previstas, alternativas terapéuticas y posibles riesgos inherentes al estudio, así como de las incomodidades que éste pueda acarrearle, y que es libre de retirar su consentimiento de participación en cualquier momento sin explicar las causas. Ello no deberá derivar en perjuicio alguno para el paciente/voluntario sano. Asimismo, deberá constar que el patrocinante y/o investigador, proveerán en forma gratuita la medicación en estudio.
El incumplimiento de este requisito dará motivo a la inmediata cancelación del ensayo clínico en el/los centro/s infractores por parte de esta Administración Nacional, sin perjuicio de las acciones legales que puedan corresponder de acuerdo a la legislación vigente.
En el caso que el paciente/voluntario sano no pueda prestar por sí el consentimiento, deberá recabarse el mismo de quienes resulten ser sus representantes, según lo establece el Código Civil.
3- Reclutamiento de sujetos a incluir en estudios clínicos:
En el caso que para el reclutamiento de sujetos se utilicen avisos en medios de comunicación, los mismos deberán ser autorizados por un comité de ética independiente y por esta Administración Nacional. No deberá indicarse en forma implícita o explícita que el producto en investigación es eficaz y/o seguro o que es equivalente o mejor que otros productos existentes"
Nos parece muy importante destacar que los comités de ética deben ser multidisciplinarios. Aunque en la presente norma argentina no figura, hay recomendaciones internacionales que proponen que esté representada la comunidad e incluso que debería haber miembros de ambos sexos en los comités.
El consentimiento informado debe ser firmado ante testigos y en él debe constar la gratuidad de la provisión de la medicación en estudio.
Conclusión: queremos hacer hincapié en que la disposición comentada aquí, inicia un camino de seriedad, única defensa posible frente a la improvisación y el fraude de los tratamientos sin base científica o la falta de respeto a la persona en las investigaciones clínicas inescrupulosas.
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*Instituto Oncológico Henry Moore - Agüero 1248 - Capital Federal - Buenos Aires, Argentina.


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LAS CIENCIAS Y LAS CONCIENCIAS EN MEDICINA.
Dr. Rolando C. HEREÑÚ.

Los adelantos científicos publicados en las últimas décadas, en las más diferentes áreas, son realmente impresionantes. Las diversas ciencias básicas que sirven de apoyo tanto a la tecnología médica como a la mejor comprensión de los fenómenos fisico-químicos que comandan la fisiología de los seres vivos, además de otros conocimientos referidos a la biología general y a sus múltiples aspectos especiales, como son los de la genética y los fenómenos biomoleculares, muestran avances en los "hechos" (lo fáctico), que sacuden a quienes, desde el punto de vista de su aplicación a los seres humanos, se preocupan por las pautas éticas. Las bases morales que sirven de sustento a un modo de actuar conforme a la conciencia, se ven sobrepasadas por el torrente de "logros" que surgen, por ejemplo, desde los laboratorios de experimentación reproductiva, como también de la manipulación de los genomas --tanto de animales como de seres humanos-- o la creación de nuevas fórmulas de drogas medicamentosas con acción molecular no exenta de riesgos a veces desconocidos, o con el manejo de la muerte en situaciones tildadas de "extremas". Estas circunstancias, con sus correlativas decisiones y acciones, que años atrás no cabía ni siquiera imaginar, son sólo algunas de las muchas que se dan en la época actual. Acerca de cada una de ellas se suele discutir con verdadera acritud. Y no de manera restringida a los ambientes profesionales superespecializados, como cabría suponer, por la razón de que las polémicas resultantes invaden también los medios de comunicación social masiva, con características que se hacen peligrosas si no se ajustan a la necesaria prudencia, o cuando se suple con una gran dosis de fantasía la falta de conocimientos específicos aunque sólo sean elementales.

El resonante episodio de la oveja Dolly, que expuso al comentario general la clonación de mamíferos superiores, si bien en verdad fue un gran éxito comunicado después de innumerables resultados calificables como monstruosos, ha reaparecido en las noticias una y otra vez recientemente. Porque se difundieron "productos" similares obtenidos con otras especies animales y porque surgieron grupos que pusieron bajo sospecha hasta la autenticidad de ciertos aspectos de lo que se hizo, en el caso de la célebre oveja de Escocia. Pero también porque la clonación humana, según se anunció tanto en los Estados Unidos como en Rusia, está ahora disponible, con todo listo para que sea llevada a cabo. Aunque esto último era claramente esperable, su sola enunciación estremece la sensibilidad colectiva, sin ninguna duda, a pesar de que todavía no aparezcan indicios de que, en efecto, se haya intentado en algún caso concreto.

El estudio del genoma humano, que sigue avanzando sin pausa en un ambicioso esfuerzo multicéntrico transnacional, va abriendo numerosas puertas para microintervenciones que prometen llegar a hacer gala de una audacia inusual. Las consecuencias de estas conductas en un futuro muy cercano pueden ser maravillosamente buenas de cara a ciertas patologías causadas por genes, pero también existirá siempre la posibilidad de errores y del surgimiento de problemas más que indeseados. Por otro lado la manipulación de genomas animales, inclusive incorporándoles partículas humanas para obtener ejemplares "transgénicos", destinados a trasplantes de órganos que serían bien tolerados por personas que los requieran como receptoras, es algo que está en pleno desarrollo dentro de la llamada "ingeniería genética".

Es muy conocida la historia trágica de la talidomida, una droga antineoplásica que no tuvo mayor suceso inicial y que después se encontró útil para neutralizar estados nauseosos, tan comunes en embarazadas. Se recetó a ellas, sin saber que en un embrión humano podía causar las malformaciones que comenzaron a surgir. Pese a aquel antecedente infortunado, la industria farmacéutica continúa buscando --y es loable-- compuestos nuevos, o modificando otros antiguos, como aporte a la lucha contra las enfermedades, que por obvias razones sanitarias es bienvenido aunque también implique siempre algún peligro que quizás no alcance a ser detectado en los ensayos previos que son de rigor. Dicho sea de paso, la obtención de drogas novedosas y exitosamente comercializables mueve miles de millones en divisas fuertes y genera negocios de una magnitud inimaginable, que motoriza las investigaciones y estimula algunas imprudencias.

Finalmente, para ceñirnos nada más que a los ejemplos enunciados al comienzo de estas reflexiones, detengámonos aunque sea brevemente en las estrategias terapéuticas que se ponen en marcha ante alguien a quien se considera moribundo. El límite entre una situación irreversible y otra que con cierta razonabilidad puede llegar a ser recuperable, muchísimas veces es difícil de establecer. Lo hemos dicho en numerosas oportunidades, comentando este tema tan delicado. La interrupción definitiva de un plan de tratamiento activo, por considerarlo ya inútil, puede ser tomada como abandono de persona, situación que aparte de ser médicamente repudiable viene también a constituir una figura legalmente punible. Desde ciertos enfoques teóricos se idealiza la "muerte digna", que se supone pacífica y hasta dulce, un trance en que el protagonista sonríe, instalado en su propio domicilio, con sus comodidades habituales, junto a sus familiares más queridos, que lo rodean y lo miman hasta que llega el fin. Pero este cuadro casi idílico, en la mayoría de los casos no concuerda con la realidad. El sufriente enfermo terminal suele ser presa de dolores intolerables, de molestias inenarrables, de sensaciones de asfixia, ahogo, angustia, etc., que obligan a actuar en procura de alivio frente a tanta desventura. Y entonces hay una obligación muy fuerte de "paliar", de brindarle ayuda protectora, sin pretender obstinadamente evitar un final, cuando sea evidente que éste se ha convertido en inexorable. Empecinarse en rescatar lo que ha pasado a ser una utopía sin posibilidad alguna (el famoso "encarnizamiento terapéutico" del que tanto se habla), es un esfuerzo absurdo y, en ocasiones, agrega por su parte una cuota de crueldad innecesaria. Este tipo de situaciones límite, constituye ciertamente en muchos casos un dilema ético que es desgarrador para la conciencia del médico.

Hay otro aspecto bien diferente que, en los tiempos que vivimos hoy, no podemos dejar de considerar. En todo examen retrospectivo de cualquier conducta atinente a la medicina, tanto sea que ella se haya desarrollado en laboratorios de experimentación como en el ejercicio clínico o quirúrgico, ha aparecido infiltrándose con creciente presentismo otra "conciencia" que ya no es la del propio médico, sea investigador o sea práctico asistencial, sino la de un experto en leyes, un abogado, un juez, una cámara, de los fueros civiles y penales, que evalúan la "responsabilidad médica" y la llamada "malapraxis", ese "infierno tan temido". Esto significa que tanto las ciencias médicas básicas como la aplicación de ellas, en cualquier actividad dentro del campo de la salud, resultan ser objeto de un severo examen crítico por parte de por lo menos dos, y a veces de varias otras conciencias más: la del profesional de la medicina actuante y las de los que revisan todo desde afuera. Se sostiene que el compromiso del médico frente a su paciente, consiste en brindarle todos los medios a su alcance para lograr los fines terapéuticos buscados. Que nada lo obliga a resultados. En la práctica diaria esto no está siendo así, y se exigen éxitos. Entre otros motivos, porque las nociones sobre la medicina se han ido "vulgarizando". Por cierta liviandad periodística en determinados casos, o por la exposición pública sin mesura de algunos colegas, mediante la prensa común, o en programas de radio o televisión, o en "conferencias científicas" fuera de sus ámbitos lógicos, en desembozada búsqueda de clientela. Hoy sucede que además se ha agregado el acopio de informaciones, muy serias algunas, pero otras absoluta e intencionadamente inexactas, que se almacenan y quedan accesibles en las redes de intercomunicación electrónica mundial por las que cualquiera "navega" y siembra o recoge datos que pueden complicar el buen juicio y la objetividad fundamentada.

El progreso y la globalización de hábitos y costumbres, traen sus problemas. Hay que tenerlos permanentemente presentes y adaptarse a las realidades en vigencia. Hoy no basta el principio de raigambre hipocrática, como ha sido y es el de la beneficencia, intrínseca de toda actividad médica ajustada a la ética. Se ha agregado el de la autonomía de juicio del paciente, ejerciendo sus derechos como persona, lo que es perfectamente válido si cuenta con información correcta, la comprende cabalmente y está en condiciones anímicas de tomar decisiones sobre su situación. También se sumó el requerimiento de justicia en el acceso a recursos diagnósticos y terapéuticos, lo que en verdad es responsabilidad más de la organización social que la de cada profesional de la salud en particular. La propia conciencia del médico, por lo demás, lo debe hacer actuar con vocación, con pericia (lo que supone conocimiento actualizado y destreza renovada), con diligencia y con prudencia. Pero en estos momentos necesita no olvidar las "conciencias ajenas", que lo obligan a llevar rigurosos registros y a coleccionar todos los consentimientos informados válidos que le resulten asequibles. Estos dos últimos requisitos incorporados a la medicina actual, son instrumentos documentales imprescindibles y de un valor fundamental para la burocracia de los estrados judiciales en caso de conflicto, y se puede afirmar que ambos (registro y consentimiento) configuran el "soporte legal" del pacto de voluntades que en última instancia es la relación entre el médico y su paciente. Quizás muchos de nuestros colegas todavía no han captado la necesidad imperiosa de darle a todo esto la importancia crucial que tiene en la realidad cotidiana. En defensa propia, nada más y nada menos que por eso, hay que incorporar estas normas cuando se lleva a cabo cualquier acto médico, por intrascendente que parezca.

La Sociedad de Ética en Medicina tiene por delante una ineludible y muy útil tarea de asesoramiento y docencia, para procurar que el prestigio de los médicos se mantenga en alto y que la pureza de sus procederes y la legalidad de sus decisiones no se contaminen por cometer descuidos o --lo que sería mucho peor-- por haber caído en los vicios del ultramaterialismo, el consumismo obsesivo, y la tan variada gama de modelos de corrupción que el mundo de fines del siglo XX está ofreciendo.


RESUMEN.
Se exponen ejemplos de dificultades éticas en ciencias básicas conexas con la medicina, y en el ejercicio "a conciencia" de la práctica profesional. Se reflexiona sobre principios y recaudos que frente a ello son aconsejables en la época actual.

PALABRAS CLAVE: ética médica, bioética, responsabilidad profesional, malapraxis en medicina.
CONCEPCION ETICA DEL HUMANISMO.
Marcos MEEROFF

El objeto más importante de la labor humana es
el hombre mismo.

El humanista tiene fe en la humanidad, fe en el
hombre; se basa en la evidencia de los triunfos
que la raza humana ha logrado en el pasado
y en la experiencia interior de cada individuo,
en su propia experiencia de razón y amor.

E. Fromm.

Concebimos un hombre relacionado productivamente con otros hombres y con la capacidad de responder al mundo con ánimo vital y rico, no por lo mucho que posee sino por lo mucho que es. De ahí que por humanismo entendemos una filosofía global que insiste en la unidad de la humanidad, en la capacidad del hombre para desarrollar sus propios poderes y para llegar a la armonía interior y establecer un mundo pacífico.

El mismo Goethe decía que el "El hombre lleva en sí no sólo su individualidad, sino toda la humanidad, con todas las posibilidades, pero las limitaciones externas que operan sobre su existencia individual determinan que sólo pueda materializar esas posibilidades en escala restringida".

Por ello, justamente, el humanismo brega por vencer esas limitaciones externas. Podemos considerar el logro de este triunfo como la finalidad del humanismo, en cuanto la perfectibilidad del hombre depende de sus esfuerzos personales hasta el extremo de afirmar que el ser humano plasma la historia y es el creador de sí mismo

El humanismo evolucionista proclama que la vida es el bien más preciado del hombre, propugna vivir en libertad y con
dignidad desarrollando su proceso vital
en un sistema social en que imperen equidad y justicia. Eso lo pido para mí y para todos mis congéneres. Ama al prójimo como a ti mismo. No hagas al prójimo lo que no quieres que te hagan a ti. Es en cierto grado aceptable lo dicho por F. Savater (1) cuando recientemente sostuvo que "no es que yo recomiende que hay que ser egoísta para ser mejor, sino que somos todos egoístas y que nuestra ética va a surgir del egoísmo. Sea la ética religiosa, atea, más comunitaria o individualista, siempre va a surgir de este fondo".

Se desprenden de lo dicho algunas conclusiones:

1. El hombre es sujeto y no objeto de la historia. Es protagonista y no simple espectador.

2. Es eminentemente un individuo social.

3. Lo esencial es su actividad creadora, que lo conduce a su pleno desarrollo y liberación.

4. Protagonista, social y creador, concebimos al hombre ideal al ser que vive unido con otros hombres en la comunidad de la libertad.

5. Es así como el hombre ejerce un acto libre, que es tal en la medida en que transforma el mundo transformado por su propio ser.

En síntesis, el humanismo estimula la actividad humana y la capacidad creativa del hombre, teniendo como objetivo lograr conquistas que, a su vez, estimulan una vida social y armónica.

Este programa es realizable. Formo parte de la legión optimista de los que estiman su pleno desarrollo. Están dadas las condiciones para ello.

1. Porque, como dice Rensch (2), "en el hombre son especialmente importantes los procesos del pensamiento, casi siempre intensamente guiados por la voluntad, las amplias abstracciones y generalizaciones como las fantasías y las especulaciones para todos los proyectos, invenciones y, en suma, para la continuidad del desarrollo de la cultura".

2. Porque, fruto del pensamiento humano es posible precisar el camino a seguir. Nos lo señala la ética, al sostener que la ciencia debe estar siempre contra el dirigismo, defender la libertad para armonizar progreso técnico con progreso social, para que la sociedad tome la responsabilidad de su propia evolución.

3. Porque, partiendo de la comprobación de que el antagonismo entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales es un hecho característico de nuestra época (palpable, abrumador e incontrovertible) declaramos que el hombre es lo más preciado para el hombre, que debe querer servir al hombre y que, en consecuencia, cuanto más grande es nuestro poder material, más necesidad tenemos de impulsos espirituales y coraje para emplear nuestras fuerzas para el bien y no para el mal.

La sociedad actual se caracteriza por la negación de la productividad. Este fenómeno ha sido muy bien estudiado por las tendencias socialistas desde el enfoque del materialismo histórico, aunque su antecedente sea el mismo Hegel (3).

El hombre se ha ido desarrollando y produciendo; en suma: ha ido creando. La negación de esa productividad adquirió mayor auge en los últimos ciento cincuenta años. La enajenación se ha convertido así en una de las características más significativas de la sociedad actual, se le llame de consumo o capitalista.

La enajenación es, de esta manera, un serio obstáculo para lograr lo fundamental: la emancipación y la autorrealización del ser humano; la libertad intelectual y operativa hacen que el hombre se sienta verdaderamente hombre.

El concepto de enajenación parte de Hegel, quien hizo especial hincapié en la diferencia entre existencia y esencia, entre continente y contenido, entre "hombre en sí" y "hombre para sí". El primero ha enajenado su esencia, se ha enajenado a sí mismo en la medida en que el producto de su trabajo se convierte en un objeto ajeno a él, que lo domina. Es un proceso que puede afectar por igual a todas las personas, cualquiera sea la clase a que pertenezca. Cualquiera puede esclavizarse por las cosas y las circunstancias de su propia creación.

De esta forma se genera un sistema social en el que domina e impone su ley el sector que cuenta con la participación de los generadores de los recursos que en un principios mejoran la vida humana pero que van incorporando medios y recursos usados para enajenar a la sociedad. En este sector dominante reside, en consecuencia, la responsabilidad de la enajenación social que esclaviza a la vez que idiotiza al ser humano. La tecnocracia, con su corte de tecnócratas, es, en fin, la responsable de estructurar esa sociedad de esclavistas y esclavizados, en una sociedad en la que se proclama sin embargo, la vigencia de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

Derivamos de la ética a la política en el sentido auténtico de esta palabra tan manoseada. Ya lo decían los antiguos: "la moral es ciencia frívola si no se une a la política, puesto que hay que diferenciar en la ética dos fases: teoría y práctica, doctrina y conducta".

La evolución histórica nos lleva a la conclusión de que el menos malo de los sistemas de convivencia es la democracia, que es la que mejor puede asegurar la satisfacción de las necesidades y anhelos de la sociedad humana, sobre la base de la libertad de sus integrantes y la paz entre los países. Se consagra al respeto a la dignidad humana y, por consiguiente, al respeto de los derechos del hombre.

La defensa de la democracia es y seguirá siendo ética, pero por eso mismo impone el empleo de medios no menos éticos: usar la energía atómica para destruir físicamente a quienes pretenden imponer sistemas anti humanos de convivencia ya no es ético, y descalifica a quienes proceden de esta manera. Volvemos a lo que ya dijimos en páginas anteriores: libertad asociada con razón, generando responsabilidad.

La vida no es una materia inerte. Es un proceso en permanente evolución. Esta
vida es la que defendemos, con la condición que señala Savater: "jugarse no por la vida, sino por lo bueno de la vida".

En nuestro país el maestro Bernardo Houssay lo ha señalado con prístina claridad al establecer el contenido ético de la investigación científica:

1. Aplicar sus conocimientos al bienestar material y espiritual de los hombres.
2. Hacer que ellos lleguen lo más rápido posible al mayor número de seres humanos.
3. Prestar ayuda a los pueblos menos adelantados para que perfeccionen sus medios y aumenten sus recursos.
4. Aumentar la fraternidad y cooperación pacífica de los hombres entre sí para que desaparezca alguna vez la guerra y toda opresión por la fuerza.
5. Siendo la ciencia la búsqueda del conocimiento, se le debe asegurar libertad de investigación, expresión y crítica. Es un valor independiente de gran trascendencia social en el plano intelectual, técnico y moral.
6. La ciencia no progresa en las épocas de conmoción económica u opresión política. Aunque parezca adelantar, porque en estos momentos se aplican con grandes recursos los conocimientos acumulados en época de paz. Además en estos tiempos y en los siguientes hay desmoralización, inquietud, angustia por el presente y poca esperanza en el futuro, falta de confianza en la justicia, insuficiencia de medios de trabajo, inseguridad en las posiciones o tareas de la profesión. De ahí que la ciencia adelante más en épocas de paz, de estabilidad social y de respeto por la libertad.
7. En los últimos tiempos hay quienes pretenden hacer responsable a la ciencia por el abandono de principios morales y la destrucción de reglas éticas. En realidad, la ciencia busca la verdad y aumenta la eficacia del hombre, en los planos intelectual y técnico.
8. La ciencia es neutral en los problemas morales, en cuanto no se ocupa directamente de ellos. Pero el hombre de ciencia debe recibir una educación moral y seguir reglas éticas.
9. En realidad, la ciencia no es directamente responsable del estado ético o social. Es evidente que los adelantos científicos ha sido más rápidos y profundos que la evolución social. Urge, pues, tomar disposiciones sociales que aseguren que los descubrimientos científicos se apliquen sólo para el bien. Pero ello debe hacerse sin interferir con la independencia de la investigación, discusión o intercambio científicos.
10. Se ha hecho notar que los métodos científicos de propaganda son utilizados por los dictadores para pervertir a gran cantidad de ciudadanos de sus países. Por fin, se contempla con horror que los descubrimientos científicos pueden emplearse en las guerras para causar daños inmediatos a grandes masas. Todo esto prueba que los valores éticos deben ser reforzados, mejorados y renovados en la población y entre los hombres de ciencia para mantener y salvar la civilización actual. Y como aspiración más remota, es de esperar que alguna vez la guerra desaparezca.

La prosperidad ya no depende de los recursos naturales y de la extensión de un territorio o de la concentración y acumulación de riqueza. Es producto de la concentración y acumulación de conocimientos, que son la verdadera riqueza. Desde esta perspectiva, la técnica (la técnica humanizada) debe ser conservada, estimulada y potenciada. La ciencia no es una opción, sino una necesidad. El planeta no puede vivir sin una actividad científica creciente. Pero hasta ahora se hizo mucha ciencia utilizada por la industria en beneficio de los gobiernos, con propósitos militares y de conservación de poder para determinados sectores, lo que originó grandes problemas de variada índole (guerras, destrucción de vidas y devastación de la naturaleza, etc.), a la vez que requieren nuevos aportes de ciencia y técnica. Lo esencial es, entonces, plantear qué ciencia y qué técnica necesita la humanidad. Con razón Portnoff advirtió: "Ojo con anteponer la máquina al hombre". Con esta aclaración cabe afirmar que el camino para sobrevivir es ciencia, más ciencia.

Reiteramos que el hombre es hombre social, que vive en sociedad, sujeto y no objeto de la historia, protagonista creador, empeñado en el desarrollo de una comunidad fundamentada en la libertad y la solidaridad, con justicia y en paz. Reiteramos la afirmación de Fromm: "Vivimos en una sociedad enferma por las injusticias económicas y las inquietudes sociales, porque las personas son discriminadas pr su sexo, su condición económica, etnia, su orientación sexual, sus valores. Una sociedad donde todo se cuantifica y vale más tener que ser".(4)

La ética fundada en el humanismo "evolucionista" nos dicta la dirección de nuestro proceder social: "luchar por un mundo más justo y equitativo donde la riqueza y los recursos estén mejor distribuidos y la solidaridad sea una conducta natural entre las personas; un mundo donde el sexo, los roles y las opciones sexuales no sean motivo de discriminación, inequidad y marginación; un mundo que jerarquice y dignifique la afectividad y el amor entre los seres humanos; un mundo donde se favorezca el desarrollo de un pensamiento crítico y que favorezca multitud de opciones, posibilitando escoger con libertad, responsabilidad y respeto hacia uno mismo y los demás." (5).

No es deseable el conocimiento "puro", más o menos abstracto, que nos rodea, que tratamos de aprehender en todos sus aspectos y modificar de acuerdo con determinadas directivas. El conocimiento humano y el poder humano se unen constituyendo una unidad. Asegurar que determinadas características del ser humano no pueden variar o que un proceso está definitivamente fuera de los límites de nuestros conocimientos y posibilidades de actuar implica adoptar ante la ciencia una posición retrógrada. Solo abriremos nuevas rutas si consideramos ciencia y tecnología no como un núcleo estático de conocimientos, sino como una empresa que está aumentando constantemente su campo de acción y la exactitud del conocimiento del mundo, proporcionando una aproximación todavía más estrecha a la verdadera naturaleza de las cosas.

Estimamos que la racionalidad crítica gobernando la ciencia y la técnica supone la posibilidad de corregir derivaciones incorrectas que han favorecido la actual crisis de la sociedad. Es necesario, para ello, que sea realidad el goce de la "libertad de buscar la verdad, la libertad de exponerla, libertad de examinarla; el funcionamiento de la democracia no como concepción abstracta sino como realidad concreta, que asegure la vigencia de los derechos humanos; paz universal con creación de un orden mundial en el que no estemos expuestos al riesgo de ser muertos por guerras devastadoras."(Houssay).

Dice Erich Fromm:

Uno de los problemas éticos de nuestro tiempo es el de educar a los hombres para preguntarse y responder, a la vez que la capacidad de verlo sobre todo en el acto de relacionarse y no como un objeto. Lo esencial es la necesidad de volver a convertir los medios en medios y los fines en fines, y reconocer que nuestros logros en el mundo del intelecto y la producción material sólo tendrán sentido si son medios para alcanzar un fin: el nacimiento pleno del hombre en cuánto se forme plenamente él mismo, plenamente humano" (6)


En alguna medida, la sociedad humana camina en esta dirección, dado que la ciencia y la técnica se sientan cada vez más capaces de dominar el mundo natural. Es menester que paralelamente la sociedad tome plena conciencia de sí misma, lo que acelerará el proceso evolutivo que le permite participar en los bienes de la naturaleza y de la cultura.

El Estado democrático moderno tiene como uno de sus fines básicos garantizar una formación que alcance a todos los ciudadanos y les permita gozar, en la medida de sus capacidades, de los bienes intelectuales que brinda la ciencia moderna. Para eso le compete, como tarea central, el mantenimiento y perfeccionamiento constante de su sistema educativo, sea elemental o superior, y la promoción de la investigación científica en todos los ámbitos, basándose, para ello, en la excelencia intrínseca de los proyectos imparcialmente juzgados.

Todo lo que se puede exigir al científico, además de la calidad en el ejercicio de su disciplina, es el cumplimiento de aquellas regulaciones de carácter ético que va adoptando la comunidad internacional a fin de salvaguardar las condiciones de vida que necesita y merece todo ser humano.

Bibliografía.

1. Fernando Savater, Etica para Salvador, Buenos Aires, Ariel, 1993.
2. B. Rensch, De animal a semidiós. Homo sapiens. Madrid, Alianza, 1988.
3. W.F.G. Hegel, Fenomenología del espíritu, Madrid, Revista de Occidente, 1935.
4. A.Y.Portnoff y T.Gaudin, La revolución de la inteligencia, Buenos Aires, INTI, 1988.
5. Stella Cerruti Baso, A.M. Curdela y Pena Fernández M., Etica y SIDA en Etica y SIDA, Buenos Aires, Sociedad de Etica en Medicina, A.M.A.,1994.
6. Erich Fromm, La condición humana actual, Barcelona, Paidós, 1991.

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